DANIEL ZIMBRÓN LÓPEZ
ENFERMEDADES - ARTÍCULOS
Ruptura ligamento
cruzado posterior
Información General para pacientes
El ligamento cruzado posterior (LCP) es una estructura fundamental para la estabilidad posterior de la rodilla, evitando que la tibia se desplace hacia atrás con respecto al fémur.
Es una lesión menos frecuente que la del LCA, pero puede afectar de forma importante la función de la rodilla.
¿Cómo se produce?
La ruptura del LCP ocurre principalmente por:
Golpe directo en la parte anterior de la tibia con la rodilla flexionada (accidentes automovilísticos).
Caídas con la rodilla doblada.
Traumatismos deportivos.
Hiperflexión o hiperextensión forzada de la rodilla.
Síntomas más comunes
Los síntomas pueden incluir:
Dolor posterior de la rodilla.
Inflamación variable.
Sensación de inestabilidad, especialmente al bajar escaleras o pendientes.
Dificultad para correr o frenar.
Molestia persistente con la actividad física.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se basa en:
Evaluación clínica y pruebas específicas de estabilidad posterior.
Estudios de imagen:
Resonancia magnética para confirmar la lesión y valorar estructuras asociadas.
Radiografías en casos seleccionados.
Opciones de tratamiento
El tratamiento depende del grado de la lesión y de los síntomas del paciente.
Tratamiento conservador
Indicado en la mayoría de las rupturas parciales y algunas completas.
Fisioterapia enfocada en fortalecimiento del cuádriceps.
Reeducación de la marcha.
Modificación de actividades.
Uso de rodillera funcional en casos específicos.
Tratamiento quirúrgico
Se reserva para rupturas completas con inestabilidad significativa o lesiones asociadas.
Consiste en la reconstrucción del LCP, generalmente por artroscopía.
Requiere un protocolo de rehabilitación más prolongado que el del LCA.
Rehabilitación y recuperación
La rehabilitación es clave para un buen resultado:
Control del dolor e inflamación en fases iniciales.
Fortalecimiento progresivo, especialmente del cuádriceps.
Regreso a actividades deportivas de forma gradual, usualmente entre 9 y 12 meses.
Importancia del tratamiento oportuno
El manejo adecuado de la ruptura del LCP ayuda a prevenir desgaste articular, inestabilidad crónica y alteraciones en la mecánica de la rodilla, mejorando la función y calidad de vida del paciente.